Energía y nuevos desafíos



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"No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra". Recordando esta frase atributada a Ghandi y en medio de los análisis, reflexiones y comentarios que surgen posterior al rechazo de la propuesta de nueva Constitución y considerando  que, a pesar de eso, el proceso debería continuar en los próximos meses, hacemos una reflexión desde la energía.

En este último tiempo salen a escena más y nuevos elementos para continuar impulsando los debates que se plantearon durante esa primera etapa constituyente, particularmente si es la energía un derecho fundamental, si es un buen público y en que condiciones podemos realizar la transición energética. 

Estas y otras cuestiones que se abordan en la propuesta constitucional hoy siguen latentes. No podemos olvidar el rol fundamental que tiene la energía para sistener el bienestar y desarrollo de las personas, su presencia cotidiana en nuestros hogares, escuelas, hospitales, en la comunicación y como catalizador de los procesos industriales, comerciales y de transporte. Pero, tampoco podemos ser ajenos al hecho que, tanto la generación como distribución y uso de la energía, tienen impactos ambientales locales y globales, siendo el sector energético uno de los principales actores en las emisiones de gases de efecto invernadero en Chile y el mundo.

Entonces, suirgen las trilladas preguntas dicotómicas: ¿cómo continuamos?¿Qué camino debemos seguir? ¿o esto o aquello? 

Tal vez las preguntas no sean éstas, quizás los cuestionamientos no giran en torno a disyuntivas sobre qué camino debemos elegir, sino, recordando el diálogo de Alicia con el gato de Cheshire, las pregunas son respecto a ¿a dónde? o ¿qué tan lejos queremos llegar? Dicho esto, los nuevos desafíos en materia de energía pasan por apuntar estos principios y marcos básicos, que se estaban esbozando en el artículo 59 de la propuesta, ahcia regulaciones que los permitan llevar a la práctica, es decir, a su manifestación cotidiana, reconociendo que un punto crítico es la consideración ed las condiciones materiales que definen las necesidades energéticas. 

Sobre esto último, un punto de partida interesante y viable consiste en avanzar en el reconocimiento de un mínimo vital de energía tanto para los consumos de energía eléctrica como para los de energía témica. El reconocimiento de estas diversidades, a través de procesos participativos emerge como una respuesta legítima para enfrentar estos desafíos. Finalmente, mas allá de los juicios respecto a los resultados del plebiscito constitucional de salida, no podemos dejar de lado las demandas ciudadanas que dieron origen a este proceso donde, incólume, ha sido la dignidad de las personas lo que se ha mantenido como un eje fundamental para combatir las desigualdades existentes en el país. En este sentido, el planteamineto de la energía como un derecho que habilita el bienestar y la dignidad de las personas es una respuesta que puede contribuir a sentar las bases para otros derechos sociales fundamentales en las futuras discuciones de nueva propuesta constitucional, así como posibles reformas legales. 

 

Marco Rivera / Académico Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca 

Julián Cortés / Académico Universidad de Chile 

Fernanda Skewes / Directora de estudio de abogados FerradaNehme

Óscar Guzmán / Académico Universidad Santo Tomás



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